jueves, 18 de abril de 2013

OBTENER GAS MEDIANTE FRACTURA HIDRÁULICA (FRACKING). ¿COMO NOS POSICIONAMOS?

Aunque en principio no parece que tenga nada que ver con la construcción, sí que está relacionado en parte. Primero porque es una fuente de energía más y segundo por la cantidad de puestos de trabajo que puede crear en el sector. Así que vamos a poner un poco de luz (a mi manera) a esto del fracking para saber si nos tenemos que posicionar a favor o en contra.


La obtención de gas mediante fractura hidráulica o fracking ya está aquí. Al principio parecía que se tenía que instalar en zonas cercanas a Galicia, Asturias o León pero no, parece ser que toda la Península Ibérica es susceptible de ser sometida a este tipo de extracción. El gas que se obtiene es metano, o sea, gas natural. La diferencia es la forma de extraerlo. El gas natural, propiamente dicho, ya sabemos como se extrae y cuales son las zonas del mundo donde se encuentra, casi siempre relacionado con el petróleo. El gas que se obtiene mediante fracking es el que llaman gas de esquistos, o gas pizarra, o gas no convencional, o shale gas si te gustan los anglicismos inútiles, pero es metano.

¿Por qué puede resultar polémico el fracking?, pues por el método empleado para la extracción. La fractura hidráulica es eso, romper roca instalada a gran profundidad a base de agua. Una mezcla de agua, arena y un coctail químico, del que no conoceremos nunca su composición, se inyectan a muy alta presión en un pozo hasta llegar a la zona de arcillas compactadas que permite la circulación del gas hacia el pozo. Este pozo, evidentemente, atravesará el nivel freático, y el metano se extrae por el mismo pozo por el que se ha inyectado el agua. Primer problema: la posible fuga del gas y su entrada en contacto con el nivel freático y en consecuencia con los acuíferos subterráneos, trayéndonos a la memoria las famosas y espeluznantes fotos de agua incendiaria saliendo por un grifo.  Los pozos se pueden encamisar, o deben ir encamisados, mediante hormigón para garantizar que no haya contacto entre el freático y el gas, pero ya sabemos todos como son las cimentaciones profundas y las garantias que tenemos de que el hormigonado sea correcto a una profundidad de más de 50 metros, pues imaginad a 600 metros. Además, no se puede garantizar que la fractura destinada a la zona de arcillas sea más amplia y se acabe conectando con grietas naturales que conecten con un acuífero.


Los millones de litros de agua utilizada para la fractura se recupera, pero sólo se recupera, y se acumula, si una normativa no lo impide, en balsas construidas para tal efecto en superficie. El agua recuperada son lodos  de agua salada con el supercoctail químico, esto en una balsa hasta que alguien obligue a la empresa extractora a depurar el agua. Recordemos Aznalcóllar, el tamaño no seria ni parecido, pero el riesgo existe.

Los detractores de este sistema de extracción, también le achacan la posibilidad de generar pequeños terremotos debido a que, de alguna manera, estamos generando fallas en el subsuelo con el peligro que esto puede conllevar. No se ha registrado ningún terremoto que se pueda sospechar que ha sido provocado por el fracking, pero eso no quiere decir que de aquí a unos años, y cuando la extracción haya acabado (las extracciones pueden durar entre 1 y 3 años por pozo) se produzca uno y ya no haya una multinacional responsable por medio.

Otro inconveniente que plantean sociedades ecologistas, es la invasión del medio natural por maquinaria mastodóntica y la necesidad de creación de circuitos de circulación de grandes camiones cisterna, gasoductos, oleoductos y tuberías de agua, tráfico de camiones para transportar agua, fluido de reflujo, gas natural, agua salada, combustibles, petróleo, equipos, tuberías, torres, productos y sistemas para cada pozo y el funcionamiento de toda esta maquinaria a base de grandes grupos electrógenos, o sea, quemando gasoil.


Todo esto y mucho más es lo que nos puede venir encima si al final la torpe burocracia europea acaba dotando de leyes este tipo de extracción. Pero los que la defienden tienen argumentos de mucho peso en su favor. Eso sí, son casi todos argumentos económicos, lo que ya nos hace pensar mal.

Todo el gas que consumimos hay que importarlo. Según estudios, el estado español tendria una reserva de gas para 39 años de independencia gasística del exterior. Que a mi entender, 39 años, tampoco es para tirar cohetes, ademas, es la mejor manera de enviar a la mierda las renovables.

Pero a esto se le añadiría que las centrales de ciclo combinado harían servir este gas para generar electricidad, lo que la haría más barata al ser el gas de producción propia. (Este argumento no se lo creen ni borrachos, porque las eléctricas aprovecharían para ponerse al día con el déficit tarifario y acabaríamos dándoles las gracias por subir el recibo de la luz un 3% en lugar de un 7%).

Medioambientalmente también tiene alguna ventaja, sobretodo si pensamos que quemar gas para generar electricidad es infinitamente más limpio que quemar carbón o gasoil. En contra tiene que el metano es un potentísimo gas de efecto invernadero. Podemos recordar que una parte muy importante del metano que llega a la atmósfera lo hace por fugas de los gasoductos y su falta de mantenimiento. La falta de mantenimiento no es por desidia, sino porque es más barato el gas que se pierde que la reparación, así que ya podemos pensar como acabaran los gasoductos rusos o ucranianos cuando el gas que circule por ellos cueste una tercera parte de lo que vale ahora.

Por otro lado se argumenta que en EEUU se han creado 600.000 puestos de trabajo directos desde que se comenzaron las campañas de fracking y mas de 1 millón de indirectos. Evidentemente esto seria una importante revitalización de la contratación y en nuestro caso serian creación de puestos de trabajos netos ya que se realizaría en un sector totalmente nuevo, donde los técnicos de la construcción tendríamos algo que pintar.

Con la que está cayendo, ¿ podría ser una oportunidad para desarrollar un sector nuevo?, ¿puede aportar empleo y riqueza a la población?, ¿nos puede hacer más independientes enérgicamente hablando?. Seguramente la respuesta a estas preguntas sea SI, pero tenemos que tener claro cual es el precio, cuales son las reglas del juego y sobretodo quien podrá jugar y quien se beneficiará realmente.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada